Descripción
Hay gatos que parecen vigilarlo todo sin moverse. Este es uno de ellos. La obra “El vigilante” presenta un gato negro donde el animal apenas es una sombra.
Una silueta que lo dice todo
He pintado este cuadro con óleo al agua sobre lienzo montado en bastidor de 20×20 cm. He combinado pincel y espátula. Para el gato, he usado pincel y color negro puro, sin matices. De esta manera, su silueta se recorta nítida contra el fondo. Está de pie, de perfil. Sus orejas apuntan hacia arriba. Su cola cae recta o ligeramente curvada.
Un paisaje urbano viejo y colorido
Detrás del gato, una esquina de pared desconchada. He trabajado esta superficie con espátula para crear texturas ásperas. Los colores se superponen: ocres, rosas apagados, grises sucios, violetas, verdes, algún toque de azul desgastado. La pared parece vieja, con varias capas de pintura de diferentes épocas. Por tanto, no es una ciudad limpia y moderna. Es una ciudad vivida, cascada, con historia.
La vegetación que irrumpe
A la izquierda del cuadro, el muro se abre. Aparece vegetación: hojas verdes de distintos tonos, quizá una enredadera que sube o unas matas que crecen al pie. El verde contrasta con los tonos cálidos y grises de la pared. Así consigo un equilibrio entre lo construido y lo natural, entre lo viejo y lo vivo.
Formato cuadrado pequeño
El 20×20 cm concentra toda la fuerza en un espacio íntimo. No hay horizonte. No hay cielo. Solo la pared, la vegetación y el gato.
Medidas y materiales
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20×20 cm (formato pequeño). Lienzo de algodón sobre bastidor de madera. Óleo al agua con pincel y espátula. Acabado con barniz satinado.
¿Dónde colocarlo?
Esta obra encaja en dormitorios, pasillos, rincones de lectura o baños pequeños. Es ideal para amantes de los gatos, de las siluetas o de los paisajes urbanos poco convencionales.
Envío y autenticidad
Firmo la obra y lleva su certificado de autenticidad incluido. Envío profesional.
¿Te gusta este vigilante?
Hazte con “El vigilante”. No es un retrato realista. Es una presencia.



