Descripción
Hay edificios que parecen saber que son bonitos. Se levantan con orgullo, adornados con detalles que ya nadie se molesta en hacer. Este es uno de ellos. La pintura se titula “La cola del edificio lila”.
Técnica y formato
La pinté con óleo sobre un lienzo de algodón fijado a cartón. Mide 30 x 24 cm. Usé la técnica de siempre: pincelada suelta, manchas de color superpuestas. De esta forma, la forma nace del color, igual que nace la curiosidad de una cola que no se sabe muy bien para qué espera.
El edificio protagonista
El protagonista no es la gente. En realidad, es el edificio. Es antiguo, de esos que se construían con la belleza que ya no se estila. Su color es lila suave, casi pálido. Sobre él, pequeños puntos blancos lo decoran como si fuera una tela preciosa. Una galería de cristalera ocupa la segunda planta. La luz entra por sus cristales, se queda dentro y luego sale un poco más cálida.
Balcones y puertas
En la primera planta, un balcón corrido da la vuelta al edificio. No es pequeño y tímido. Al contrario, es ancho y generoso. Puertas acristaladas y grandes se abren a él, como si la casa respirara por esos huecos. Da la sensación de que en cualquier momento alguien va a salir a asomarse.
La cola misteriosa
Abajo, en la planta baja, hay un local cualquiera. Delante de ese local, una cola. La gente espera. No sé para qué. Quizá es una panadería famosa. Quizá una tienda de discos. O quizá solo la oficina de correos. Pero esperan. Hacen fila sobre la acera. Algunos miran el móvil. Otros charlan con el de delante. Otros, simplemente, miran el edificio mientras pasan los minutos.
El resto de la calle
A su lado, otras construcciones también antiguas acompañan la escena. Son menos llamativas. Tonos ocres, blancos, tejados de color teja y marrones. También tienen locales en la planta baja, aunque la cola los tapa. Ahora la gente es lo más importante. El edificio lila ha pasado a ser el decorado de una espera cualquiera.
Las personas como manchas
He pintado toda esa gente junta, apretada, formando una línea que se alarga sin saber hasta dónde. No he querido dibujar rostros. Prefiero que sean manchas de color. Unas camisetas, unas faldas, pantalones, camisas, una cabeza inclinada. Eso basta para saber que están ahí. Para saber que esperan.
Firma y certificado
He firmado la obra en la esquina inferior derecha. Se envía con su certificado de autenticidad.
Para quién es este cuadro
Este cuadro es para quien ha mirado un edificio bonito y se ha preguntado qué historia esconde. Para quien ha hecho cola sin saber muy bien por qué, solo porque otros también la hacían. Para los que saben que la belleza antigua y la vida cotidiana a veces se encuentran en la misma acera.



