Descripción
Córdoba tiene noches que no quieren acabar. En Las Tendillas lo saben bien.
Técnica y estilo
La hice con óleo sobre un lienzo de algodón montado en bastidor de madera. Mide 25 x 30 cm. Usé pincelada suelta, manchas de color superpuestas. La forma nace del color, no del dibujo.
Las terrazas y la gente
La plaza está llena. Las terrazas de los bares han sacado sus sillas y sus mesas. Algunas tienen sombrillas blancas, como pequeños techos que protegen la conversación. La gente está sentada, consumiendo, hablando. Otras personas pasean. Van despacio, sin prisa. La noche es para estar, no para llegar.
Las luces
Los bares y locales echan su luz a la calle. Es una luz amarilla, cálida, que se mezcla con la de las farolas del paseo. Todo brilla.
Las ramas y las hojas
Arriba, sin saber muy bien de qué árbol, unas ramas cargadas de hojas asoman en primer plano. El tronco queda detrás del observador. Solo las hojas nos acompañan desde lo alto. Parecen querer ver también lo que pasa abajo. Tal vez llevan ahí toda la vida, viendo cómo la gente viene, se sienta, se va, y vuelve.
El color de la noche
He pintado las luces de la noche sin miedo a los colores. No he usado negro. He usado azules profundos, violetas, verdes oscuros. Y sobre ellos, las luces amarillas y anaranjadas de los bares y las farolas. El contraste es suave pero vivo.
Las personas como manchas
No he querido dibujar cada persona. Son manchas de color. Un hombro, un brazo, una cabeza inclinada hacia otra cabeza. Eso basta para saber que están hablando. Para saber que están bien.
Firma y certificado
He firmado la obra por delante. Se envía con su certificado de autenticidad.
Para quién es este cuadro
Este cuadro es para quien ha vivido noches de terrazas en ciudades con alma. Para quien sabe que Las Tendillas es más que una plaza: es un lugar donde la noche se vuelve conversación, luz y calma. Si alguna vez has estado allí, esta pintura te va a devolver.



