Descripción
La sierra de Córdoba, este día, tenía una luz especial. No es la luz brillante del verano, ni la gris del invierno. Es una luz blanca, casi lechosa, que lo envuelve todo. Eso he intentado capturar en esta obra.
Técnica y formato
Se titula “Sierra de Córdoba”. La pinté con óleo al agua sobre un lienzo de algodón fijado a cartón. Mide 24 x 30 cm, un formato horizontal que me permitió abarcar bien la amplitud del paisaje. He trabajado con pincel y espátula, cuidando las texturas de la tierra y la suavidad de las flores. El resultado es un paisaje que respira calma.
El primer plano: tierra y flores
En primer plano, la tierra aparece en claros entre la hierba. La hierba es verde viva, intensa, porque aunque sea sierra, hay humedad en el suelo. Entre los matorrales bajos, pequeñas manchas de flores asoman. Unas son rosas, otras blancas, otras moradas. No dominan la escena, pero la alegran.
Los árboles: encinas
A mitad del paisaje hasta el fondo, crecen los árboles típicos de la zona. Las encinas son las más reconocibles. He pintado sus troncos oscuros, casi negros en las sombras, con pinceladas firmes. Las copas, en cambio, son más suaves. He usado verdes azulados y agrisados para darles ese tono plateado que tienen las encinas cuando les da la luz.
El cielo y la atmósfera
El cielo es diferente a lo que se espera. No es azul. Es violeta blanquecino, casi como si la atmósfera estuviera llena de una niebla muy fina y luminosa. El sol es blanco, no amarillo. Y toda esa luz blanquecina inunda los árboles, se cuela entre sus ramas y tiñe las copas.
Firma y certificado He firmado la obra por delante, en la esquina inferior derecha. La obra se envía con su certificado de autenticidad.
Para quién es este cuadro
Este cuadro es perfecto para un salón con paredes claras, un comedor o un despacho. La combinación de verdes, violetas y blancos le da serenidad sin ser fría.
Si conoces la sierra de Córdoba, reconocerás su luz. Si no la conoces, esta pintura te la presenta.



